Te seguiré hasta el final te buscaré en todas partes bajo la luz y las sombras y en los dibujos del aire Te seguiré hasta el final te pediré de rodillas que te desnudes amor te mostraré mis heridas Y con las luces del alba antes que tú te despiertes se hará ceniza el deseo me marcharé para siempre Te seguiré hasta el final entre los musgos del bosque te pediré tantas veces que hagamos nuestra la noche Te seguiré hasta el final con el tesón del acero te buscaré por la lluvia para mojarme en tu beso Y con las luces del alba antes que tú te despiertes se hará ceniza el deseo me marcharé para siempre y cuando todo se acabe y se hagan polvo las alas no habré sabido por qué me he vuelto loco por nada
Lo que está delante de nuestros ojos se va convirtiendo, sin darnos cuenta, en una jaula. Algo más sutil que Matrix, algo más ligero. No necesitamos ni cadenas, ni un carcelero para mantenernos retenidos dentro de la cueva, alejados de la libertad de las ideas.
Paulatinamente vamos cediendo el control a cambio de la comodidad.Entregamos la llave de un futuro libre donde cada segundo sea diferente del siguiente. Y lo hacemos no sólo sin oponer resistencia sino convencidos de que con ese trato estamos comprando felicidad.
En un momento dado nos dieron el cambiazo. En un instante, en nuestro camino dicotómico nos intercambiaron los carteles indicadores. Y nosotros elegimos, o pensamos que elegimos, el camino que apuntaba a la libertad. Pero, realmente, las manos interesadas de la bestia, se frotaban entre sí de regocijo, por haber cambiado antes de que nosotros llegáramos, los letreros. Y en lugar de la libertad, única forma de alcanzar una felicidad completa, totalmente engañados, elegimos la comodidad.
Y firmamos un contrato para conectarnos al sistema, para ser un número, una pila voltaica o una oveja. Y cuando te conectan a Matrix y te dan de comer y de beber, cuando te dan entretenimiento y diversión,y cuando te hacen creer que tienes el control, por momentos te imaginas que eres feliz. Y la gran mentira se va haciendo dueña de nuestros gestos y de nuestros movimientos...
Y aunque mucha gente incluso llega a morir sin enterarse del gran engaño, el mundo se mueve cada vez más rápido, Y las mentiras que no salían a la luz por falta de tiempo, ahora nos explotan a la cara, en mitad de nuestra fiesta de aniversario.
Y entonces, un buen día, nos acabamos enterando de que estamos encerrados dentro de nuestro particular día de la marmota.
El mismo día, las mismas caras, el mismo camino hacia el trabajo, el mismo entretenimiento de fin de semana. El mismo viaje de vacaciones al mismo sitio (aunque cambie el acento) con los mismos guías que repiten siempre el mismo trayecto: casco antiguo, catedral o mezquita, mercado, zona moderna y zona comercial. Con un poco de suerte tendremos derecho a visitar de nuevo el cielo abierto...
Porque mantenernos ignorantes y atrapados es la fuerza de aquellos que juegan a ser los dueños de los designios del ser humano.
Y nosotros, guerreros de a pie, condenados a repetir el mismo día porque estamos atrapados en el tiempo.
¿Cuándo fue la última vez que te atreviste a romper alguna de las reglas del juego?
Cuando lo hagas, te estaré esperando en un sitio secreto donde nos reunimos los que nos hemos cansado de seguir participando en este absurdo simulacro de mundo perfecto...
¡Qué gran víspera el mundo!
No había nada hecho.
Ni materia, ni números,
ni astros, ni siglos, nada.
El carbón no era negro
ni la rosa era tierna.
Nada era nada, aún.
¡Qué inocencia creer
que fue el pasado de otros
y en otro tiempo, ya
irrevocable, siempre!
No, el pasado era nuestro:
no tenía ni nombre.
Podíamos llamarlo
a nuestro gusto: estrella,
colibrí, teorema,
en vez de así, "pasado";
quitarle su veneno.
Un gran viento soplaba
hacia nosotros minas,
continentes, motores.
¿Minas de qué? Vacías.
Estaban aguardando
nuestro primer deseo
para ser en seguida
de cobre, de amapolas.
Las ciudades, los puertos
flotaban sobre el mundo,
sin sitio todavía:
esperaban que tú
les dijeses: "Aquí",
para lanzar los barcos,
las máquinas, las fiestas.
Máquinas impacientes
de sin destino, aún;
porque harían la luz
si tú se lo mandabas,
o las noches de otoño
si las querías tú.
Los verbos, indecisos,
te miraban los ojos
como los perros fieles,
trémulos. Tu mandato
iba a marcarles ya
sus rumbos, sus acciones.
¿Subir? Se estremecía
su energía ignorante.
¿Sería ir hacia arriba
"subir"? ¿E ir hacia dónde
sería "descender"?
Con mensajes a antípodas,
a luceros, tu orden
iba a darles conciencia
súbita de su ser,
de volar o arrastrarse.
El gran mundo vacío,
sin empleo, delante
de ti estaba: su impulso
se lo darías tú.
Y junto a ti, vacante,
por nacer, anheloso,
con los ojos cerrados,
preparado ya el cuerpo
para el dolor y el beso,
con la sangre en su sitio,
yo, esperando
-ay, si no me mirabas-
a que tú me quisieses
y me dijeras: "Ya".
Pedro Salinas
¡Qué gran víspera el mundo! (de La voz a ti debida)
¿Ya has comenzado a desnudarte
de prejuicios?
¿Ya has comenzado a dejarle a tu piel que me recuerde?
¿Ya te has imaginado a mis labios besando hasta el último milímetro de ti,
incluida tu risa y tú sonrisa?
¿O sigues escondida detrás de la montaña de metáforas que nos soportan y separan?
Esta noche pienso reescribir la historia
con una tinta tan cierta y clara
que no tengamos más remedio que entendernos,
besarnos y abrazarnos...
Esta noche el tiempo se detendrá más de una hora,
esta noche empezará de nuevo el tiempo
Búscate un chaleco salvavidas
porque habrá turbulencias,
pero de las buenas.
Si te apuras
de las mejores.
Esta noche vas a jadear amor en estado puro.
Esta noche desearas cambiar de estado.
Desearas ser néctar
que libo con mi boca,
o esquirla de sueño o de diamante
o aroma que invita a levantar los brazos
en señal de victoria...
¡Esta noche desearás estar dormida
para poder soñar,
que todo lo que voy a ofrecerte
fue cierto!
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
(Dellat.metaphŏra, y este delgr. μεταφορά, traslación).
1.f.Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones.
2.f. Aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión; p. ej., el átomo es un sistema solar en miniatura.
Porque en el fondo la vida es así, una metáfora. Solamente hallamos cuando dejamos de buscar, solamente comprendemos cuando ya no quedan razones, solamente encontramos la salvación cuando bajamos los brazos y nos damos por vencidos. He tenido que morir varias veces para, metafóricamente, poder volver a renacer, he tenido que olvidar por completo a todos los hombres, a todas las caras, a todos los poemas y a todas las canciones, para recordar que el conjuro que nos hace sapiens, como una rosa perenne, nunca dejará de brillar en nuestro rostro mientras haya una chispa de luz en la fóvea para defenderlo. Hace años reía con la ilusión de un niño al escuchar, de madrugada, canciones. Ahora que he sido viejo, estoy preparado para volver a otra infancia, tan metafórica como el sol, a soñar con el tiempo que será...
Neftalí
Ps. Hace
años surcaba noctámbulo, los mares de las ondas desde mi pequeño
cuartel. Primero clásicos 10 y Enciende la noche, con Rafa Arboleda y
luego el Océano Pacífico con María Quirós. Muchos años y muchas vidas
desde entonces.
Muy de tiempo en tiempo, me siento y empiezo a escribir mis cartas en formas de entradas para luego lanzarlas al mar de los bits y los bytes, de las ondas sinusoidales y de los impulsos electromagnéticos...
Y uno ya no sabe si se lo dice a alguien o simplemente está pensando en alto. Pero, ¿acaso importa?
Estaba leyendo un artículo muy interesante acerca de expectativas y relaciones personales, poniendo el dedo en la llaga sobre el hecho de que en los momentos de fiesta las amistades son muy llevaderas, pero cuando buscas algo más serio, empiezan a salir los trapos sucios...
Y es que es eso. Vivir es fácil con los ojos cerrados. Pero cuando los abres, hay que tener agallas y valentía para no perder el ánimo y luchar hasta el final.
Vivir retirado en una montaña es sencillo. Pero si no aprendemos a convivir, a lidiar las dificultades y los desencuentros, nos estaremos perdiendo gran parte del milagro.
En ese sentido, también estaba pensando acerca de mi teoría de Shrek, por la cual, la gentes somos como cebollas, con muchas capas, y mientras más complejos más capas y mientras más en orden cada una de las capas, más felices. Y me preguntaba, ¿qué pasa con tus capas cuando otra persona se acopla a tu mundo?
El resultado suele ser desastroso de primeras. Unas capas invaden a las otras en el choque. Otras se solapan, se yuxtaponen. Mientras más capas mayor número de choques. Y llegará un momento en el que desearás estar sólo otra vez. Entonces te detienes y te das cuenta de que vivir exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Y entonces te levantas y miras. Y dices: El acoplamiento ha derrumbado la mitad de lo construido... pero ni quiero vivir con los ojos cerrados, ni quiero vivir con mi mundo incompleto...
Recuerdo a Lennon escribiendo cosas como: "vivir es fácil con los ojos cerrados malinterpretando todo lo que ves" o "no creo que haya nadie en mi árbol"
Pero en cualquier caso no debemos dejarnos llevar por el desánimo, porque somos responsables de nuestras decisiones. Y porque, el estar bien o el estar mal es sólo cuestión de actitud. Como dijo John: la palmadita que necesitas la llevas incorporada.
Así que a vivir con los ojos bien abiertos, que son dos días...