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martes, 23 de diciembre de 2014

Sombras de Lisboa

Capítulo 1: Misterios.

Se llamaba Poca y bailaba tango. Y sólo había una cosa que hiciera mejor que bailar tango: resolver misterios.

Poca Lua, que así se llamaba nuestra intrépida amiga, trabajaba de detective privado, con mayor o menor fortuna.

En su vida siempre había tenido claras dos cosas, le encantaba resolver acertijos y le apasionaba bailar. Será que la cabra siempre tira al monte que, finalmente, se acabó convirtiendo en una de las mejores bailarinas de tango argentino de la región, además de una reputada detective privado.


Su formación en lenguas le sirvió más de lo que pudo prever al principio, cuando empezó a trabajar de secretaria para Claudio Amaro, referencia indudable de la investigación privada en la década de los 90. Cuando éste se jubiló, Poca no sólo sabía toda la burocracia necesaria para mantener el negocio, sino que, con una discreción envidiable, había ido adentrándose en el trabajo de campo. De hecho, sabiendo que la jubilación de Claudio estaba cercana, se había sacado la licencia de armas y el carnet de investigador.

(comienzo del libro "Sombras de Lisboa" de Tiger Ann)

martes, 25 de noviembre de 2014

Legado

Si algo tienen en común todos los personajes que van cruzándose en mi camino es su manera de vivir la vida como si fuera un tango...

A Tiger lo conocí casualmente en Lisboa, aunque, sigo sin creer en las casualidades.

El había nacido en Liverpool, en la mítica Menlove Avenue. Sin embargo, la militancia de su padre al ejercito patrio, le hizo que apenas fueran 5 los años que pasó el gran Tiger en su Liverpool natal. 

Este es el motivo por el que casi toda su obra esté en español. Puesto que era completamente bilingüe, se alió con el hecho de que el número de vocablos en esta lengua era mucho mayor, y con ello las posibilidades creativas. No obstante, la mayoría de los críticos alaban la calidad de su escasa producción literaria en inglés...

Yo me lo encontré cuando tenía ya 80 años, sentado junto a la estatua de Pessoa en La Brasileira. Resulta vergonzoso como la gente se arremolina al rededor de cualquier famoso de pacotilla, y estaba el mismísimo Tiger Ann, en persona, sin que nadie se percatara de que estaban delante de uno de los mejores escritores del siglo XX.

Tengo que confesar que aunque parezca a primera vista extrovertido, en realidad soy muy tímido. Intento actuar antes de pensar para no frenarme, pero cuando ya he parado se entabla una lucha tremenda entre el debo y el quiero...

Después de 20 minutos de vacilaciones fue el propio Tiger el que se percató de mis intenciones...

. - Ven aquí, hombre, que no me como a nadie...

A partir de ese momento se comenzó a crear entre nosotros una amistad muy consistente. Fue un maestro y una influencia innegable y reconocible en todas las cosas que he escrito...

Un buen día, estando en casa, el cartero trajo un paquete enorme y pesado. El bueno de Tiger había tenido que abandonar su cuerpo para volver a su planeta... Cómo no se podía llevar nada con él, me dejó en herencia un montón de notas, cartas y escritos... una verdadera joya, que una vez haya organizado tendré que poner en las manos adecuadas para cumplir su destino de añadir un punto de belleza  a este sucio mundo...

Porque lo que ha de pasar, ha de pasar, por mucho que se tenga que posponer...


Torra