miércoles, 13 de febrero de 2013

El reencuentro de Viola y el Barón


He vivido trepado a los árboles,
desde arriba cacé jabalíes,
tuve incluso un amigo bandiodo,
leí muchos libros, canté y escribí.

-¿Has vivído colgado en las ramas
de los árboles sólo por mí?
¿Me amarás por encima de todo?
Cosimo la mira y le dice que sí.

Y pinta un corazón como un tesoro,
como un secreto que se esconde entre las hojas
y dentro una canción,
Cosimo quiere a Viola
mucho mucho, tanto tanto,
mucho más que tanto, a Viola.

-¿Has traído hasta aquí otras mujeres?
Él le dice que no,
bueno sí.
-pero nada te iguala en el mundo
y Viola responde -tú que sabes de mi.

Y descubren los mapas que esconden
cada cual en su forma de ser,
y desnudos durmiendo en un roble
bebieron los rayos del amanecer.

Y siempre el corazón,
como un tesoro
como un secreto que se esconde entre las hojas,
y dentro la canción,
Cosimo quiere a Viola
mucho mucho, tanto tanto,
mucho más que tanto, a Viola.

"Lo que quieras, seré lo que quieras",
eso fue lo que él quizo decir,
pero dijo -soy sólo el que soy
y seré para siempre reflejo de mi.

Ella quiso decir "yo te quiero,
como seas te habré de querer",
pero dijo -sé tú, para siempre,
tú sólo y adiós-
a las rama se fue.

Y ahí queda el corazón,
como un tesoro,
como un secreto que se esconde entre las hojas
y dentro la canción y dentro una canción
Cosimo quiere a Viola
mucho mucho, tanto tanto,
mucho más que tanto, a Viola.

Pedro Guerra

domingo, 27 de enero de 2013

A cántaros

Stop! Debe estar escondido detrás de cualquier cuadro, o dentro de la espuma del respaldo de la silla. En el filamento de aquella bombilla antigua. O tal vez, el único sentido en toda la trama, de llegar hasta aquí es leer la inscripción cuneiforme del artefacto babilónico...


Puedo sentir que el viento acarrea cambio, todo huele a distinto y la electricidad estática se derrama por los cinco costados... Está oscuro, las nubes han tapado la luna, y los relámpagos casi se tropiezan con los truenos. Sería sensato hacerme un ovillo en algún rincón seco y protegido, sería sensato huir pasando desapercibido...

Pero, no, hoy me apetece salir a bailar, hoy me apetece mojarme del todo, mojarme porque yo lo decido, mojarme para, otra vez, dejar de ser, mojarme hasta deshacerme. Ojalá, que alguna migaja de mis restos, alguna rama de mí, se agarre a la tierra y brote un nuevo yo, distinto, más alegre, mejor. Pero eso, ¿acaso importa? Los campos seguirán poblándose de amapolas con o sin mí. Los pájaros seguirán surcando los cielos. Y la alegría que un día me acogió en su seno, seguirá sonando sin fin. El sentimiento de que la vida sabe cuidarse sola me reconforta.


Hoy, miro cara a cara a la tormenta. Con las ráfagas de agua se forma un rostro que me pregunta porque tiene que perdonarme el matarme fulminado con un rayo. No quiero clemencia. Mi consciencia ha estado durmiendo durante un largo invierno, pero, esta vez,y no me lo creo, mi cuerpo ha aprovechado para asimilar la digestión del letargo. Y todo el lastre de cosas maravillosas que solté para alcanzar este peldaño, al abrir los ojos, está aquí, sin estarlo, conmigo, fortaleciendo por dentro mi corazón adormilado...

Así de pie, frente a la tormenta comprendo lo corto de nuestro recorrido humano... Un golpe de viento o un mazazo y adiós... Y sin embargo, salgo a bailar bajo la lluvia, a mojarme a cántaros, a disfrutar de que hoy me vuelven mis ganas guerreras, y salgo de un salto a cantar a voces a la calle, porque hoy, como ayer, como mañana, la vida me bendice, un día más, con su milagro... 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Segunda morna

Luego llegó la lluvia y pase hasta yo. Un buen día me levanté y el cuerpo que tanto me dolía ya no era un cuerpo. Me fue fácil mirar hacia los lados, hacia delante, hacia detrás y sobre todo hacia dentro...

Debió ser una suerte de reencarnación en vida. Pero así renacido le di gracias a la vida de tantas cosas que me trajo. Gracias por haber vivido y gracias por haber soñado y crecido...

Luego me apenó que el coste de todo esto sea perder amigos. Ya sabes en mi planeta y en mi cuento si domesticas una rosa o a un zorro eso es ya para siempre... Así que decidí hacerme un hatillo con los mejores recuerdos de cada uno. Un album fotográfico de lo que fue y será...

Después aprendí lo que es una morna, y con mi bolsa repleta de sonrisas y una más, puesta en la cara, desaparecí lentamente por el horizonte cantando una canción...

domingo, 4 de noviembre de 2012

Agárrate...

Y mientras, el agua sigue desnudándonos. Y mientras, la orquesta sigue tocando.
No hace tanto fuimos niños descubriéndolo todo. No hace mucho que nos daba igual perseguir a un escarabajo pelotero, que bailar en la plaza del pueblo. Y tal vez hace demasiado. El agua sigue cayendo hacia abajo y yacemos enredados entre la comodidad y el barro...

Pero no todo se ha perdido. 


Algún día me escaparé de manicomio. Arrancaré a pulso el dispensador de agua. Atravesaré la ventana e iré a rescatarte...


Algún día te buscaré hasta encontrarte, te tomaré de la mano y nos desdibujaremos en una estampa dentro de un inmenso sol poniéndose.

Algún día, mientras escuchas tu canción, apareceré con una sonrisa tras las rejas, y saltarás y soltarás la tela de Ariadna que paciente tejes, y bailarás como si aquel tiempo de ser niños aun existiera...

Y lloraremos...


lunes, 14 de mayo de 2012

O

En mitad del jardín, rodeada de frescor, escondida entre el verde... Me acerco. Quieres que me acerque. Te admiro, te miro, te devoro. Siento el narcótico placer de tu sonrojo incrustado con ternura en mi retina. Me sientes, me presientes, me cautivas. Se detiene un instante gigante el caudal del diluvio desbocado de mi vida. Tus pétalos actuan por minutos de pantanos que amedentran la coartada de mi huida. Y así acurrucado en tu estambres me quedo dormido.

Cuando el sol se asoma por encima de la farola del ventanal, descubro que no todas las amapolas son granjeras. Alguna que otra es cazadora, como dijo el poeta, del fondo de las almas, y aun hay otras, las más belicosas, que se disfrazan de las ganas inocentes de beber, que te invitan a manjares infinitos, hilos infinitos de Ariadna para escapar al final, acaso para no volver...

En mitad del jardín, rodeada de frescor, agazapada en la orilla, encontré una lucecita... y sabes, que no siempre se adivina, cuando estas luces se transforman en estrellas o cuando se metamorfean en hoteles california sin salida

Basoalto

martes, 8 de mayo de 2012

Después

El tiempo me lleva, me trae, me sube, me invierte, me convierte, me reduce, me seduce, me dispara...


Y después de mil vueltas siempre acabo de bruces en la puerta sin entrada de una estación extraña. Miro dentro, se despista mi carcelero y me libero, un segundo, de su aguerrida mordaza. Me cuelo. El tren de lo escrito se dispone a salir, como cada martes, hacia el futuro, o al menos a su encuentro.


Amontonados en sacos de párrafos, de versos, de estrofas cantatas, van, como por casualidad, alegremente las palabras. Destino a un final tan incierto como eterno. De repente, sin querer, me tropiezo con un estribillo. Al principio no lo reconozco, pero después, comprendo, al enredarse con cariño en mi rodilla, que fue mío. Y me entristezco. Y me alegro.


Y comprendo que más allá del tiempo que es y del que fue, existe un mañana donde nuestro rastro correrá dejando sendas como estelas en el corazón de las montañas...


y no tendré que volver yo más, porque mis palabras seguirán volviendo para siempre con una irreverente "reverberancia", aún después de que definitivamente me vaya.

jueves, 13 de octubre de 2011

The Dark Side Of The Moon

¿Que se escondé detrás de lo que no se ve? ¿Detrás de las puertas cerradas? ¿Detrás del más intenso NO? ¿Qué se esconde detrás del ya no más? ¿Detrás de los senderos imposibles, de las ventanas tintadas, de los agujeros de aguja, de los imposibles?

¿Qué se esconde en lo más oculto del lado oscuro de la luna? Una rendijita... Si miras a través de ella, titilando como un sueño, se encuentra durmiendo el cordero que tanto necesitabas...

Exuperry

lunes, 18 de abril de 2011

Rompiendo modelos (breaking patterns)


El arco y la flecha, el barco y el puerto, la guía y el árbol: Modelos. El proceso de enseñanza aprendizaje lo máximo a lo que debe aspirar es a sembrar la cabeza del aprendiz de modelos.

Einstein decía: "El ejemplo no es la mejor forma de educar, es la única".

Pero el proceso de enseñanza aprendizaje se cierra cuando el modelo es dominado, destruido y superado.

Al igual que la guía es útil para el árbol pequeño, cuando este es grande, se convierte en un lastre, en una traba que le permite seguir creciendo.

Debemos crear modelos, sembrar la cabeza de los niños de modelos que les permitan crecer rectos hasta el Sol. Y también debemos invitar a eso mismos niños, a, llegados el momento romper con ellos.

De nuevo la tricotomía, paciencia para aprender el modelo, fuerza para romperlo y sabiduría para saber en que momento el modelo carece ya de sentido.

Creemos modelos, sembremos de guías los cerebros, suscitemos la necesidad de procedimientos modélicos, y todo ello, siendo muy claros en que todo proceso tiene fecha de caducidad. Toda teoría tiene otra que abarca más, desde la mecánica clásica, hasta la teoría de la relatividad general...

Cuando estemos preparados sabremos dar el siguiente paso

Torra

martes, 29 de marzo de 2011

Bodegón

Entre tanto el granito, como avena desterrada
se iba diluyendo en el silencioso discurrir
de los pensamientos...

Apenas el centeno y la calabaza
o alguna noticia vaga
de todo lo que acaba, lo hace bien...
pero... ¿y la alegría?
esa que arrasa casas y desperdiga miradas
esa que deshace maletas y derrota murallas
esa que derrite inviernos, esa, ¿donde estaba?

Bodegón de palabras, examen incautado,
delante los niños, en lucha, regurgitando
mientras el yugo y el mazo, "inaplacable",
del reloj,
apuesta por desterrarlos
del edén

La violencia en la pared como un cartel
que lucha contra sí misma,
y ese "NO" como única respuesta...
la callada que se dispara
mientras el papel
se impregna de la tinta
y el cálido latir de primavera
que aprieta desde fuera, que empuja
pero no traspasa
y se queda como testigo muda
llenando de flores el cristal

El tiempo sigue rodando y alguna pregunta me aplaca
Me acuerdo del hombre de Ángel González
y de lo que se necesita para construir
las oportunidades que los niños desparraman...

Conciencia e inconsciencia
y la esperanza
de que pese a todo llegaremos
una esperanza, acaso, como un salvavidas casero
de la que dejarse colgar cuando la impotencia arrecia...

N.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Otra esquinita rota de esta primavera tierna

El singular se escribe rascacielos y el plural también se escribe rascacielos. Pasa lo mismo que con escarbadientes. Los rascacielos son edificios con muchísimos cuartos de baño. Eso tiene la enorme ventaja de que miles de
gentes pueden hacer pichí al mismo tiempo. Los rascacielos poseen además otras ventajas. Por ejemplo tienen ascensores con mareos. Los ascensores con mareos son muy modernos. Los edificios viejísimos no tienen ascensores o sólo tienen ascensores sin mareos y la gente que vive o trabaja allí se muere de vergüenza porque son muy atrasados.

Graciela o sea mi mami trabaja en un rascacielos. Una vez me llevó a su oficina y fue la única vez que hice pichí en un rascacielos. Es bárbaro. El rascacielos de
Graciela tiene un ascensor con mareos totalmente importado y por eso a mí me revuelve muchísimo el estómago. El otro día hice el cuento en la clase y todos los niños se murieron de envidia y querían que los llevara al ascensor con mareos del rascacielos de Graciela. Pero yo les dije que era muy peligroso porque ese ascensor va rapidísimo y si una saca la cabeza por la ventanilla se
puede quedar sin cabeza. Y ellos lo creyeron, si serán bobos, mire si los ascensores de rascacielos van a ser tan atrasados como para tener ventanillas.

Cuando hay un apagón en los ascensores de rascacielos cunde el pánico. En mi clase cuando llega la hora del recreo cunde la alegría. El verbo cundir es un hermoso verbo.

Además de ascensores con mareos los rascacielos tienen porteros. Los porteros son gordos y jamás podrían subir por la escalera. Cuando los porteros adelgazan no les permiten seguir trabajando en los rascacielos pero
tienen la oportunidad de ser taxistas o jugadores de fútbol.

Los rascacielos se dividen en rascacielos altos y rascacielos bajos. Los rascacielos bajos tienen muchísimos menos cuartos de baño que los rascacielos altos. A los rascacielos bajos también se les llama casas, pero tienen
prohibido tener jardín. Los rascacielos altos hacen mucha sombra, pero es una sombra distinta a la de los árboles. A mí me gusta más la sombra de los árboles, porque tiene manchitas de sol y además se mueve. En la sombra de los rascacielos cunden las caras serias y la gente que pide limosna. En la sombra de los árboles cunden los pastitos y los bichitos de San Antonio.

Yo pienso que allí donde está mi papá, a última hora de la tarde debe cundir la tristeza. A mí me gustaría mucho que mi papá pudiera por ejemplo visitar el rascacielos donde trabaja Graciela o sea mi mami.

M. Benedetti