viernes, 28 de noviembre de 2008

Volveré a por ti algún día y escaparemos de aquí

Porque voy a entrar volando por la ventana
o por la chimenea,
porque voy a arrancar los murales y las pegatinas,
los celofanes y las celosías, las miradas perdidas y los gritos...
O tal vez simplemente me finja coger como parte de mi coartada...

Antes me colaré en recepción, esperaré a que no quede nadie
y me encerraré dentro.
Dibujaré un tocadiscos y pincharé nuestra canción...
Dejaré que el manicomio entero se sumerja en la lluvia de la música
y emoción...

Y cuando vengan a prenderme
ofreceré gratamente mis muñecas...
esta será mi jugada maestra, mi caballo de troya,
mi batalla perdida, que nos recompensará con la guerra...

Y cuando me droguen y me prendan,
cuando me rapen la cabeza y me lobotomicen
encontraré un modo o un mazo
para seguir ladrando, para cruzar más allá de lo imposible...

Y cuando todos lloren mi perdida
y cuando más llores mi ausencia, volveré como siempre hice
arrancaré con mis propias manos la fuente de piedra añil
y la arrojaré por la ventana y escaparemos,
escaparemos por siempre y para siempre de aquí

Neftalí

domingo, 23 de noviembre de 2008

Cero coma cero cero cero cero cero cero UNO


Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Radio Futura

Pero ahora vuelvo al origen, a la tierra virgen, al suelo astuto y todopoderoso en su afán de detener caídas...

Sigues al conejo a través del espejo maravilloso que espera paciente incrustando en el árbol que se encuentra dibujado enfrente del portal de tu casa. Y nada más meter el pie en el agujero la caída se abalanza sobre tu cuerpo y comienzas a descender sin freno: Se deshacen todas las razones acumuladas de años, todos los momentos, las miradas, llegan a derretirse hasta las bolsitas repletas de retazos de sentimientos intensos que con tanto cariño condurabas...

Sigues hacia abajo y sin darte cuenta te quedas sin ropas, sin amigos, sin excusas, sin razones, sin pretextos. La luz de la entrada se desdibuja y se apaga, y un cansancio intento adormece el aire y te sientes morir... Y ahí en la mitad de la nada, perdido sin sol ni sal, sin salida ni esperanza el mundo se te rescabraja y deseas explotar... y lloras, lloras como el mar que besa la arena, lloras como tormenta de sed y selva, lloras hasta volverte del revés, hasta implosionar, hasta la locura y el vómito...

Por fin llega el suelo, el golpe, el dolor, la reencarnación...

Vuelta al origen, al principio, incluso al antes, cuando todas las decisiones están tomadas porque todavía no puedes tomar decisiones...

Y entra alguien y te recoje, y no eres tú, eres la estatua de lata, que sentada contempla inmóvil, callada y desarmada los peces brillar en el fondo del agua estancada...

"Un día más me quedaré sentado aquí..."

Y por dentro sonríes, porque sabes que la suerte a cambiado, porque sabes que ahora tan solo es cuestión de ser paciente, porque has sobrevivido al cero absoluto, a la soledad, a la desidia, a la muerte... porque sabes que cuando el mundo menos se lo espere, en silencio, utilizaras todas las artes que atesoraste en vidas anteriores y te escaparás... Tal vez después te apoderes del cuerpo de un espantapájaros o de un gato... pero eso ya llegará... Ahora simplemente sigues contemplativo y renovado, esperando tu momento celebrando, que de nuevo supiste sobrevivir

Torra

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sucede

Sucede que me canso de ser hombre
Pablo Neruda.

Sucede que me canso de las tardes y de los amaneceres
de bajar en barco los rápidos
de subir sentado en ascensores

Sucede que me canso de andar dormido, de dormir andando,
de subirme a ramas para ver detrás de las tapias
de morir viviendo, de pasear a gatas,
de escuchar el viento, de mitigar la rabia, el domingo y el desánimo...

Sucede que me canso de las mandolinas y de las bambalinas,
de la euforia y de la fama, del deslumbramiento y del anonimato,
sucede que me canso de los libros y de los cantos, de las manos arrogantes,
de los brazos benevolentes, de los cuerpos insolentemente nulos
que deambulan calles

Sucede que me canso de las letras y de la tinta, de las coartadas,
de las serenatas a la luz de la luna, de las partidas de ajedrez,
de la pelota y de la aventura de querer saber
por qué brillan las estrellas, las nubes y los mundos que nunca habré de habitar...

sucede que me canso de las alas de los cisnes y las lenguas de jilguero,
de las primaveras, de los segundos, de los terceros,
sucede que me canso de razones y de metas, de lapiceros que encierran las reglas y de los ligueros
que liberan la impaciencia, los manjares que encierran los lamentos...

sucede que me canso de hablar, reír, comer, danzar, poemar, amar, sentir...
sucede que me canso de ser hombre y que tanto me canso
que pillo una goma y me borro del mapa...

Luego en silencio mi alma de entelequia se disfraza de espuma o de razón...
y con granitos de arena de sal y agua, renuevo la aventura de volver a ser
empezando como polen, como hoja, como paraguas, como campo magnético de flores
o como destornillador...

Después, al tiempo, me canso de ser cada una de las cosas...
Al cabo me canso hasta de ser ilusión...

Neftalí

domingo, 9 de noviembre de 2008

my way



And now, the end is near;
And so I face the final curtain.
My friend, Ill say it clear,
Ill state my case, of which Im certain.

Ive lived a life thats full.
Ive traveled each and evry highway;
And more, much more than this,
I did it my way.

Porque más tarde o menos, la única forma de seguir siguiendo es por el camino del medio...
porque sobrevivir es algo más complicado y a la vez más sencillo que convertirse en aceite y quedar siempre encima...
porque de alguna forma escabrosa o llana todo esto trata de seguir haciendolo, con honestidad y coraje "my way"

Basoalto

sábado, 1 de noviembre de 2008

Te seguiré hasta el final

Y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada

Pedro Guerra

Y necesitarán 7 veces 7 muertes
para que la marca infinita de tu esencia
se desdibuje mínimamente de mi mente...

Te seguiré hasta el final
donde el tiempo se funde con la sombra
cuando las puertas que se cruzan no tienen retorno
mientras la ausencia se disfraza de descuido
y los árboles emponzoñan las avenidas de otoño

Te seguiré hasta el final
y no habrá nadie que sepa quitarte de mi boca
cuando entre los dos no sumemos ni la mitad
de esta casi victoria con tintes de derrota
y la risa se desgrane en lágrimas
como pétalos de rosas...

Te seguiré hasta el final
y cuando mi tiempo tuyo se extinga
y cuando mi mano no sepa interpretar tu música
te seguiré, secreto, colgado detrás de cualquier cuadro,
hasta el final, silencioso, liviano, amándote...
hasta el final, inmóvil, invisible, incorpóreo...
como una sombra indeleble de amor derramado, 
acompañándote.

Neftalí

jueves, 30 de octubre de 2008

No fumes!!!! LEE!!!


Hace ya mucho tiempo, en una tierra muy lejana, vivía un caballero que pensaba que era bueno, generoso y amoroso.

Hacía todo lo que suelen hacer los caballeros buenos, generosos y amorosos:Luchaba contra sus enemigos, que eran malos mezquinos y odiosos. Mataba dragones y rescataba damiselas en apuros.

Cuando en el asunto de la caballería había crisis, tenía la mala costumbre de rescatar damiselas incluso cuando ellas no deseaban ser rescatadas y, debido a esto, aunque muchas damas le estaban agradecidas, otras tantas se mostraban furiosas con el caballero.

Él lo aceptaba con filosofía. Después de todo, no se puede contentar a todo el mundo.

Nuestro caballero era famoso por su armadura. Reflejaba unos rayos de luz tan brillantes que la gente del pueblo juraba haber visto el sol salir en el norte o ponerse en el este cuando el caballero partía a la batalla. Y partía a la batalla con bastante frecuencia. Ante la mera mención de una cruzada, el caballero se ponía la armadura entusiasmado, montaba su caballo y cabalgaba en cualquier dirección.
Su entusiasmo era tal que a veces partía en varias direcciones a la vez, lo cual no es nada fácil.

Robert Fisher

domingo, 26 de octubre de 2008

Cantos de sirena al dormirme...

si sé que me despierto con tu amor...
Hoy soñaré que me duermo en tus brazos. Demasiado tiempo, demasiada sangre. Las puertas se fueron cerrando cada vez que apretaba el gatillo, cada vez que mi cuerpo cibernético apretaba el gatillo o despedazaba a cada víctima. La conciencia fue naciendo demasiado a fuego lento y sin saberlo a cada trazo desdibujaba mi destino...

Todo estaba programado, destinado, escrito y decidido. Todos menos tú. Tu canto fue enredándome y fue sólo cuando me sentí preso que comprendí que para estar cautivo hay que estar vivo, que sólo se puede ser esclavo si se tiene corazón. Fue luego que lloré por la sangre que había derramado y que seguía derramando. Fue después que la llama de la culpa desbandada me arrolló como una locomotora. Fue al fin cuando terminé de comprender que la redención tiene un precio demasiado alto, tal vez, demasiado justo...

Y al mostrarte el color de mis llagas me quisiste como ninguna sirena quiso nunca a su Ulises. Como se ama a lo que no se puede alcanzar, como se desea ese beso apellidado hasta nunca. Sentir tu cuerpo sobre el mío aquella noche me abrió la puerta a la comprensión plena de mi naturaleza, me llenó el cuerpo de ausencias y manos y cada una de ellas te quería sentir, palpar, adherir a mí.

Las culpas que acumulé hasta encontrarte han venido hoy a cobrar sus cuentas. Todo el daño que inflingí me ha sido devuelto. Mi tiempo ha llegado como estaba escrito que ocurriría. Pero como jamás imaginé, te descubrí en este exilio. Y es por ello que ahora, cansado y derrotado, herido de muerte, terminado, vuelvo a ti, a postrarme en tus orillas, a escucharte cantar...

Mi tiempo ha llegado y no despertaré de este último sueño, pero con tu abrazo, con tu música, con tu calor, lograré construir la ilusión de que esta noche lograré esquivar a la muerte y que mañana me despierto con tu amor...

Neftalí

jueves, 2 de octubre de 2008

A lo invisible

A lo que está sin estar detrás de un montón de piedras o entre los árboles durmiendo. A todo aquello sobre lo que andamos ignorantes y ciegos, siendo ciertamente el cimiento de lo poco que podamos llegar a levantar. A lo oculto, no por voluntad propia, sino por ceguera consensuada y culturizada, memética miopía que nos deja la mente indefensa ante lo desconocido.

Basta mirar al suelo y percatarse de las sonrisas de las ramitas de arce o de la delicada conquista de las procesionarias, basta mirar arriba para constatar que los aviones de antes, primos hermanos de las golondrinas, siguen surcando en silencio nuestros mares de prepotencia fría. Basta dejar que la noche te gobierne hasta la mitad de un río (o la mitad de un puente) para sospechar que algo no estamos haciendo bien cuando plagamos de hormigón el campo y pese a ello los grillos agrestes y decididos siguen cabando agujeros imposibles en el cemento, cantado más alto y más claro ante el pasar ausente de los coches...

Cada día más ciegos, más sordos, más insensibles... cada día más lejos de la tierra, del mar y del aire... !si ni siquiera el fuego nos quema! Espero que la casualidad que todos necesitamos acuda a nuestro rescate antes de que se acaben oxidando los resortes del alma, esa extraña última jugada de ases en las mangas de la camiseta...

Espero que lo invisible acuda a mi encuentro.
Espero que mi cuerpo aun siga existiendo para la invisibilidad

Neftalí

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Balada para un loco





En tiempos de sol o en ratos de lluvia, en campos de acordes y en oleadas de silencio. Detrás de cualquier descuido en mitad de todas las excusas, "De repende, de detrás de un árbol, me aparesco yo" que diría el bueno del Goyeneche, "Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus"

En tiempos de cordura y disidencia en la que la oscuridad arrasá allá donde pisa, ni todo mi repertorio de tangos y aspavientos consiguen desterrar al desatino, y entre tanto, entre fonda y camino voy olvidando mi legado de amapolas, rosas y geranios...

Pero la luz es insobornable, y los ríos no se pueden detener, tarde más o menos que más, así acabaré robando la antorcha con la que abrir la cerradura, acabaré rezando en silencio los días pares, acabaré subiendome a lo alto del acantilando dejando que mi balada de loco para locos siga alumbrando a quien quiera dejarse alumbrar

Basoalto

viernes, 22 de agosto de 2008

Once there was a way...



Una vez hubo un camino para volver a casa...
una vez hubo un modo de volver al hogar...
duerme tranquila que ya yo te susurro nanas al oído...


Neftalí