jueves, 30 de octubre de 2008

No fumes!!!! LEE!!!


Hace ya mucho tiempo, en una tierra muy lejana, vivía un caballero que pensaba que era bueno, generoso y amoroso.

Hacía todo lo que suelen hacer los caballeros buenos, generosos y amorosos:Luchaba contra sus enemigos, que eran malos mezquinos y odiosos. Mataba dragones y rescataba damiselas en apuros.

Cuando en el asunto de la caballería había crisis, tenía la mala costumbre de rescatar damiselas incluso cuando ellas no deseaban ser rescatadas y, debido a esto, aunque muchas damas le estaban agradecidas, otras tantas se mostraban furiosas con el caballero.

Él lo aceptaba con filosofía. Después de todo, no se puede contentar a todo el mundo.

Nuestro caballero era famoso por su armadura. Reflejaba unos rayos de luz tan brillantes que la gente del pueblo juraba haber visto el sol salir en el norte o ponerse en el este cuando el caballero partía a la batalla. Y partía a la batalla con bastante frecuencia. Ante la mera mención de una cruzada, el caballero se ponía la armadura entusiasmado, montaba su caballo y cabalgaba en cualquier dirección.
Su entusiasmo era tal que a veces partía en varias direcciones a la vez, lo cual no es nada fácil.

Robert Fisher

1 comentario:

Yo soy el que soy dijo...

¡Umhhhh! Me suena ese libro ;)