jueves 19 de noviembre de 2009

Rayuela

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.

Julio Cortázar

martes 17 de noviembre de 2009

Tiramisú (Segunda Parte)

Mi padre, antes de perder el habla, me decía: -Tú, hijo mío, no enseñes todo lo que sabes, siempre guárdate un poquito pa ti.

Mi padre, el pobrecito mío, no sabía dos cosas. Una, que a los que nacemos para dar nos va la vida en ello y en la propia entrega está nuestra felicidad. La segunda es que si consigues darte por completo, jjjjjjj, un mana
ntial te surge por dentro y te deja listo y preparado para seguir entregándote, como si fuéramos pozos inagotables a los qué, mientras más agua se nos bebe, más agua nos queda por manar...

Acabo de terminar (bonito contrasentido) los dos tiramisús (y de limpiar la hecatombe post repostería)...

Llevo casi dos años perfeccionando la receta. A raíz de uno bien bueno, casi insuperable que tomé en un restaurante italiano, me dije, no voy a parar de probar fórmulas hasta conseguir uno mejor que éste... y realmente lo conseguí...


Ahora, desoyendo por enésima vez el consejo paterno voy a dejar en el cielo abierto, o este cacho de papel digital, el algoritmo o el método para obtener tan delicioso manjar...
Empecemos:

Ingredien
tes (para 1 tiramisú):
1 tarrina de queso mascarpone (yo la compro del mercadona), 1/2 litro de nata para montar, 3 huevos (L), 1 vaso (200cc aprox) de azúcar, 1 tacita de café, nesquick, un chorrito de ron dulce (en mi caso legendario) y una base de tarta de esta de tres pisos preparada para rellenar... (aquí como en la pizza el secreto está en masa, jajajaja)

Algoritmo:


para la cr
ema: tres líneas de acción...

-por un lado mascarpone, yemas de los tres
huevos (que habré separado previamente de las claras, obviamente) y medio vaso de azúcar... mezclar a base de cucharazos, hasta conseguir algo semilíquido que si lo prueba ya apunta maneras.

- por otro levantamos las claras al punto de nieve (me compre una turmix nueva que tuviera levantador pensando en mis tiramisús). Ojo, si a las claras le echamos una gotita de limón o de vinagre disminuye la probabilidad de que se corte...

-por otro la nata a la que le echo el medio vaso de azúcar
r
estante y que obviamente monto.

Luego mezclo con cariño las tres cosas y voilá, ya tengo una crema que está de muerte...



Una vez hecho esto, sólo falta lo más sencillo, pongo capa de tarta que impregno con un mejunje resultante de echar a la media taza de café, 5 cucharitas colmadas de nesquick y un chorro generoso de ron, la primera capa que habré puesto en un molde adecuado... A continuación capa de crema, capa de tarta impregnada en mejunje, capa de crema. Por último espolvorear con nesquick por encima...



Los trucos: hacerlo con mucho mucho mucho cariño, y ser pacientes... a la hora de comérselo... a partir de las 24 horas el bizcocho se impregna con el sudor de la nata y la mezcla alcanza una delicia de dimensiones bíblicas.

La innovación: cada vez que lo hagas prueba algo nuevo, o mejora o empeora el resultado... ante lo cual ya sabrás para la siguiente vez. Y
o hoy he utilizado un toque de canela en el mejunje, a ver que nuevo matiz aporta...


Y nada, mañana se quedarán durmiendo en el frigorífico y el miércoles acudirán puntuales a cumplir su destino... si alguien quiere un trozo sólo tiene que pedírmelo...

Torra

lunes 16 de noviembre de 2009

Tiramisú (Primera Parte)

Uno, que sabe enredarse como nadie, jajajajaaj. Uno que sabe bailar con los gatos y con los vendavales... Después de releer y maquear la entrada de la letra pequeña, después de llegar a casa a estas horas, habiendo estado todo el día (o casi, fuera), después de haber pensado: cuando llegue a casa retoco la entrada anterior que no me ha "quedao" fresca, después de todo, y cuando el reloj ya asegura que incluso durmiéndome ahora no tendría 8 horas de sueño, después de los despueses me arrollo la manta a la cabeza y me dispongo a hacer algo en contra de la sensatez:
Me voy a poner a preparar no uno, si no dos tiramisús (o tiramisúes, jajajajaaj)

Realmente me sale rico, rico, y el miércoles, simplemente porque sí, me apetece llevar al lugar donde me toca realizarme como forjador, con mi granito de arena, del futuro del género humano, los dos postres para compartir con mis compis, no sólo mi alegría, sino también mi repostería...

Estáis todos los que me leáis invitados aunque ya sabéis virtualmente se mira pero no se cata... I'm sorry. Me pongo con ellos ahora... cuando termine, allá dentro de... ... ... horas, les saco unas fotos y las cuelgo para poneros los dientes largos y ver como se descontrolan vuestras glándulas salivares, jajajajaa,

Torra

Cuando la letra pequeña abulta más que el título...

Todo movimiento, toda interacción, toda aproximación conlleva unas condiciones de uso, unas normas éticas implícitas, una letra pequeña que por el hecho de relacionarnos, y a veces sin ser conscientes de ello, estamos aceptando.

No es por ello que estemos firmando cheques en blanco cada vez que cruzamos palabras o compartimos un helado. No es que estemos incrustándonos en los corazones de los otros sin posible marcha atrás, pero es cierto que esto de vivir tiene mucho que ver con irnos refragándonos con las paredes de los otros, hasta no saber muy bien donde acaba uno y donde empieza los demás...

Esas condiciones no pactadas, esa letra pequeña de la que hablo existe siempre. Muchas veces y con las prisas no somos conscientes y aceptamos peajes que de otra forma seguro que no pagaríamos. El hecho de no ser consciente de la existencia de la letra pequeña primero nos genera sensación de serenidad. Sensación que ya digo es meramente sintomatológica, porque por detrás se mueven hilos que nos hacen llegar la factura, que nos deján impotentes ante los avatares del destino y con una extensa cuenta por pagar...

Por otra parte, para defendernos de las contraprestaciones del precio de vivir, no podemos ir esgrimiendo la letra pequeña como premisa, por muy en legítima defensa que lo hagamos, porque corremos el riesgo de asfixiar la llama de la frescura y con ella la vida...

Seamos sensatos, saltemos, riamos, andemos, abramos, creemos, creamos. Vayamos donde tengamos que ir, y si luego de estar allí no es ese sitio como lo habíamos imaginado, entonces es cuando hay que saber interpretar lo pactado y decir, aquí no quiero estar, me marcho...

Pero si antes impongo, utilizo y recalco mis cinturones de seguridad y mi chaleco salvavidas, si me pongo la tirita antes de que se me caiga la postilla, ¿acaso no estaré abogando por cortar la flor cuando tan sólo es una semilla...?

Pablo Basoalto

domingo 15 de noviembre de 2009

Siempre arriba

Siempre arriba, incluso cuando no quede salida, aun cuando toda posibilidad emergente quede aplastada por la una contundente cortina de prisa y piedra, aun cuando no nos dejen gritar...

Siempre arriba, con una sonrisa en la cara y una coartada en el alma del nombre de las cosas.

Mañana lloverá y no tendrás tiempo ni de preguntarte quien fui, mañana nos moveremos como hormigas en una estación abarrotada, como procesionarias en un bosque de arces, siguiendo rutas y destinos que nadie sabe de donde salieron. Mañana el tiempo se encargará de marcar nuestro futuro dejando el regustillo amargo de la derrota...

Pero no lo conseguirán, no conseguirán desecar la sonrisa que brota de mis labios, abrupta y desgarradora, no detendrán mis ganas volantes de reír... Y no lo conseguirán porque tengo la verdad y la ilusión de mi parte, porque tengo pensado volar tan fuerte y brillar tan alto que las claves ocultas en el camino se volverán maderos post naufragio donde resguardarnos...

Y así, en el menor descuido, utilizaré mi fuerza bruta para combatir las cadenas que me cosen a mi destierro.Y así, en el menor descuido, dejaré que mis pantanos y ríos se conviertan en brotes que pinten los alcorques, que los destrocen con color...


Neftalí Núñez.

jueves 12 de noviembre de 2009

¿Sabes más que un niño de 1º de la ESO?

En la fiesta de cumpleaños de Javi Fernández, él y su amiga Marta, se ponen a empaquetar chuches. Ella tienes 45 golosinas y el tiene 36. Tienen que hacer paquetes del mismo tamaño, pero, y como son muy egoistas, no se pueden prestar chuches el uno al otro (ni viceversa). Además los paquetes tienen que ser lo más grande posible pero sin contener más de 10 elemenos cada uno. ¿Cuantas chucherías se habrán de incluir en cada paquete? ¿Cuántos paquetes hará Marta y cuántos hará Javi?

Heleu.

martes 10 de noviembre de 2009

Hadrones, personas y el dichoso Heisenberg...

Ahora que está tan de moda la experimentación con hadrones, ya sabéis amiguitos, partículas subatómicas responsables de ciertas interacciones (fuerzas), ahora que están con el LHC parriba y pabajo a ver si a golpe de protonazos encuentran el bosón de Higgs, ante lo cual el que suscribe se muestra un poco escéptico, y no por el hecho de que no lo vayan a encontrar, que lo harán, sino por el dato de que nunca se sabrá si lo observado realmente no es fruto de la energía invertida en la búsqueda... Ahora, digo, que la física se olvida de los humanos, me da por pensar
que los hadrones y los hombres por los mismos principios nos movemos, por los mismos principios nos regimos...

Ya lo dijo Heisenberg, con su principio de incertidumbre, cuando aportamos energía a un sistema para observarlo mejor, debido a la energía aportada el sistema se convierte en otro distinto al que pretendíamos medir...

Y claro, esta mentecita filosófica mía, con su indudable sincretismo y su carácter conciliador, me ha dicho: ¿no pasa eso mismo con las personas? ¿Cuantas veces nos aproximamos simplemente para mirar, o para echar una mano, y al acercarnos somos como caballos desbocados de Atila, que no dejamos títere con cabeza? No se me ocurre mayor ejemplo para el principio de la incertidumbre...

Algún día aprenderé la forma de observarte sin dejarte tiritando (al menos no de frío), algún día encontraré la fórmula para acceder a tus tensores sin que mis riadas de fermiones, fotones y otros amigos, desborden tus pantanos, inunden tus campos y mojen hasta dejar inservible tu preciado trigo. Algún día hallaremos la forma, la posición y el momento, para, entrópicamente hablando (irreversible por ende) ser amigos, jajajajajaajaj

torra

Ps. Si hay algún físico por ahí que me perdone
ps2. Si hay algún filósofo por ahí que me perdone
ps3. Si hay algún filólogo por ahí que me perdone.
ps4. Venga, va, perdonadme todos, ajajajajajajaj