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Me consta que, y aunque dos o tres vidas le costó, y alguna hora más de sol, se recuperó...
De esto yo no conservo recuerdos, pero es el tipo de anécdota que te cuentan en casa y acabas montándote en tu cerebro la película o el cómic tipo fotonovela de como debió ser. Y es aquí lo más cachondo porque el maravilloso mundo de Internet es capaz de construir para ti lo que nunca fue, lo que soñaste. Os aseguro que en mi mente la instantánea de aquel suceso es tal cual la de arriba, y os aseguro que cuando he visto esta foto con el gato ahí to acojonao por poco me desarmo de la risa...
Ya, ya, supongo que a los gatos no le harán ni chispa de gracia, pero bueno, ya se reirán ellos de nosotros cualquier otro día.
Torra
(por cierto incluyo este post en poemas por la cara del gato)
1 comentario:
Bué, dentro de una nevera hay una temperatura de unos cinco grados, creo, y hay gatos que viven en la calle a temperaturas más bajas que esa... y sin comida sana y abundante cerca XDDD
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